Autrigones

Autrigones

   En Euskal Herria, en mi adorada y amada Euskal Herria, ha vivido gente desde siempre. A pesar de los cambios lógicos del paso del tiempo, y de las políticas de los humanos, hoy se considera como normal que Euskal Herria está formada por los habitantes de siete provincias, situadas a ambos lados de los Pirineos: Hegoalde e Iparralde. Es un ámbito cultural común lo que une a todos sus habitantes, independientemente de en qué provincia se encuentren, si son unos tristes humanos o unos seres prodigiosos como yo, y mucho menos aún, de si están o no a un lado o al otro de los Pirineos. Es tal vez uno de los mejores ejemplos a nivel mundial, sino el mejor, de cómo el sentimiento de pertenencia a algo, es más fuerte que las fronteras políticas de los hombres. Vosotros, los humanos… y vuestras imposiciones. En un intento de aglutinar conceptos, a todos se les llama vascos, no existiendo por ello ninguna clase de discriminación al ser, por ejemplo, navarros. Solo es una manera de referirse a ellos, con el afán de que podáis nombrarlos a todos de una forma común. Pero no siempre fue así.

Hace siglos, milenios incluso, las fronteras políticas humanas estaban diferenciadas de otro modo. Y dichas fronteras se enmarcaban dentro del ámbito de actuación de los diferentes pueblos que habitaban Euskal Herria, y eran bastante diferentes a las que hoy existen.

Los pueblos que habitaban entonces en lo que hoy conocéis como País Vasco, en Hegoalde, se dividían en Várdulos, Caristios y Autrigones. Estos últimos, los Autrigones, dominarían la parte más occidental de lo que hoy conocemos como Euskal Herria, y sus tierras abarcaban una franja desde la costa, adentrándose en la actual Cantabria, hasta bien entrada la actual provincia de Burgos. Según los eruditos humanos sobre el tema, y ateniéndonos a los escritos de historiadores romanos (no es que lo diga yo), Briviesca sería su capital, y sus fronteras al norte se enmarcarían entre los ríos Asón y Nervión, si bien es cierto que las fronteras reales no parecen estar del todo definidas. La primera referencia a este pueblo se enmarca antes del nacimiento, con permiso de Mari, de Cristo, y los historiadores romanos los llamaron extraños. Dentro de sus dominios se encontraba el que se llamó, un milenio después, el Valle del Salcedón.

Imagen de MAKY_OREL

Parece ser que en medio de la ocupación romana, las denominadas como Guerras Cántabras surgieron al haberse producido un ataque por parte de los Cántabros a los Autrigones, enfadados porque estos últimos, junto con los Várdulos y los Caristios, firmaban continuas treguas y alianzas con Roma, en un intento de sobrevivir. Tal vez aquí, radique la creencia extendida, realidad más que creencia, de que el Imperio Romano nunca dominó del todo la Península Ibérica (Hispania para ellos). Si hay ciertos acuerdos de por medio, se supone que también hay tratados de no agresión entre humanos, y no es del todo raro que Roma firmase estos pactos, pues es sabido que las todopoderosas legiones romanas temían enfrentarse a Cántabros, Autrigones, Várdulos, Caristios y Vascones. Los consideraban unos salvajes que se pintaban la cara antes de un combate, y muy viscerales en la batalla. Es mejor dejar en paz a un perro rabioso, que incomodarle. Yo mismo me intento mantener alejado del Tarttalo cuando sé que le he gastado una broma pesada.

No está del todo claro qué lengua hablaban algunos de estos pueblos (¿dialectos Celtas?, parece lo más probable), pero se supone como bastante viable que al desmoronarse el Imperio Romano, los Vascones de la actual Navarra comenzasen a ocupar los antiguos territorios de Várdulos, Caristios y Autrigones, y que estos tres pueblos acabasen en parte desplazados, en parte quedándose en sus lugares asimilando ciertas costumbres de los Vascones. Esto último, es una teoría humana con bastante peso, cuando se trata de explicar por qué el euskera no es una lengua igual para todos, sino que existen varios dialectos.

Los desplazados por los Vascones se unieron en la zona norte de la actual provincia de Burgos, Valle de Mena, y tomaron como nombre para su nuevo hogar Bardulia (tierra de Várdulos), una zona dentro de la antigua Autrigonia, en la que cohabitaron muchos de los antiguos Várdulos, Caristios, y sus primigenios habitantes: los Autrigones.

Bardulia acabó con el tiempo dominando todas las antiguas tierras al sur de Autrigonia, y el allende de sus primigenias fronteras meridionales, expandiéndose también al oeste. Como los humanos estáis todo el día dándoos gresca los unos a los otros, construisteis en esa tierra fortalezas de piedra para protegeros de la codicia de otros humanos. Tiempo después, a aquel lugar, los humanos lo cambiasteis de nombre y le pusisteis el que ha perdurado hasta hoy, cambiando la tierra de bárdulos, por tierra de vuestras fortalezas de piedra (tierra de castillos): Castilla.

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