Bitakora

Bitakora

   La bitácora era, y es, el lugar donde se alojaba, y se aloja, la brújula en un barco. Un mueble muchas veces de madera, o casi siempre, donde poder mirar en su interior qué rumbo seguir. Al ser el mueble que albergaba la brújula, se colocaba en el puente de mando para que no hubiese que desplazarse para poder saber la dirección correcta. Cercana al timón y resguardada del agua, la brújula podía así estar protegida. Gracias a la protección que brindaba la bitácora, el cuaderno en el que se apuntaba cualquier cosa que aconteciese durante la travesía por la mar, también se guardaba, y se guarda, allí. El llamado Cuaderno de Bitácora. Una expresión que seguro que tú, humano, has oído más de una vez.

El caso es que las cosas han cambiado mucho de unos pocos años para acá, y ahora, ese nombre, bitácora, también se le da a casi cualquier página o sitio web. Suelen ser páginas de tipo personal, como, por ejemplo, un blog, donde se escribe lo que quiera aquel que la administre. Suelen tener estas páginas una tipología y estilo bien definidos, donde se pueden llegar a contar cosas de lo más variadas. Unas hablan de moda, otras de deporte, otras de música… Y los humanos que las visitan, lo hacen con la finalidad de saber o conocer más cosas referentes al tema que a ellos les interese. Una página que hable de coches (esas latas vuestras con ruedas), por ejemplo, no interesará mucho a un humano que quiera saber cómo vestir bien, y busque ayuda a la hora de saber si tal o cual camisa, es acorde o no con un pantalón en concreto, o si debería de hacerse con unos zapatos de color marrón. Me considero un afortunado si me comparo con vosotros, los humanos: a mí, la moda me importa un pimiento.

La mayoría de esas bitácoras tratan de tener cuantos más seguidores, mejor. No es nada raro, pues cuantos más seguidores tenga tu sitio web, más posibilidades habrá de que puedas llegar, incluso, a vivir de él. Esto, es muy fácil de entender. Un pequeño ejemplo: si un humano abre una cuenta en Youtube, una bitácora de tipo audiovisual, y tiene los suficientes seguidores para ver los vídeos que sube a la página, o suena la flauta y un solo vídeo tiene un millón de visitas, es más que probable que las grandes empresas se fijen en esa cuenta, y le ofrezcan al humano que la administre unos sustanciosos beneficios por, por ejemplo, anunciarse en su página. Si se sabe llevar, y se trabaja a conciencia, una página web, una bitácora, puede ser un negocio muy rentable para vosotros, los humanos. Y si lo que haces te gusta porque en tu sitio web hablas de cosas que a ti te interesan, pues mejor que mejor: puedes llegar a vivir de hacer algo que te gusta y te apasiona. Un chollo de la hostia. Es como si a mí me pagaran por cada vez que hago rabiar al Tarttalo: sería muchimillonario. Al menos, para vuestros ojos.

En todas esas bitácoras web, o en la inmensa mayoría (me refiero a las que funcionan como algo que te gusta y que se puede convertir en tu modus vivendi), se trata un tema en concreto, o se tratan temas que puedan llegar a tener que ver con ese tema específico. Una web de vuestras latas con ruedas puede llegar a tratar temas tan variados como el mejor coche relación calidad-precio, los que menos consumen según sus motorizaciones, las diferencias entre conducir un coche de gasolina o no, o dar cobertura a un rally de montaña que se corrió el fin de semana pasado en un pequeño pueblo de Galicia. Temas todos estos un tanto dispares, pero con un nexo en común: vuestras adoradas latas con ruedas. ¡Qué simples sois, joder!

La otra cosa que tienen todas estas bitácoras en común, es que intentan aumentar su cifra de seguidores. Cuantos más, mejor. La idea, es la de llegar a conseguir lo que os he explicado un par de párrafos más arriba. Y estas bitácoras, en su afán de aumentar su cuenta de seguidores, ofrecen regalos a todo aquel que se suscriba a dichas páginas. Como ejemplo, y volviendo a utilizar la anterior página para los amantes de vuestros queridos coches, si te suscribes a ella, de manera que cada vez que se escriba una nueva entrada te llegue un e-mail que te avisa de que en la página que te gusta se dice algo nuevo, te puede ofrecer un libro gratuito en el que se habla de los coches antiguos que se construyeron antes de la segunda guerra mundial. Si los coches te apasionan, tal vez ese libro sea un buen incentivo para ti, y para obtenerlo solo tienes que suscribirte a sus newsletters (las entradas que se publiquen). De modo, que no solo recibes el libro gratis, sino que encima te avisan cada vez que haya algo nuevo relacionado con los coches en esa página. Bien para ti, bien para el dueño de la página. Cojonudo. Sería como si cada vez que le pongo la zancadilla al Tarttalo y se cae de bruces al suelo, él se levantara y me diese las gracias porque al caer ha visto un gusano, asqueroso para mí, apetitoso para él, y se lo ha comido de un bocado.

Bitácoras, hay muchas. Muchísimas. Me sigo refiriendo a sitios web.

Bitakora, solo una. Esta que lees.

Tendrás la posibilidad de suscribirte a ella, por supuesto, pero este que escribe, yo, el Basajaun, no te lo pedirá ni una sola vez. Haces lo que te salga de los güevos. Perdón… las humanas primero: haces lo que te salga de los ovarios, o de los güevos.

Tendrás la posibilidad de acercarte a muchas cosas, de conocerlas. Y, como te he dicho arriba, si quieres las lees, y si no… a otra cosa, mariposa. Tendrás también la posibilidad de comentar lo que quieras, reservándome, como es lógico, la conveniencia o no de que tu comentario, si es injurioso, lo elimine. Y tendrás también la posibilidad de acercarte a las inquietudes de este que escribe. Y podrá hacerlo todo aquel humano que quiera.

Imagen de schaefflerBrújula, Antigüedad, Mapa Del Mundo, De Navegación

Yo no te ofreceré algo gratis a cambio de seguirme, como hacen los demás. Algo que respeto y valoro, pero… yo no soy como los demás. Yo soy el Basajaun. Te ha quedado claro, ¿no? Tal vez, si lees alguna de las posteriores entradas, sepas de lo que te estoy hablando. Tal vez, si leíste Pan y Circo, sepas de lo que te estoy hablando.

Para finalizar, quisiera dejar claro que no solo escribiré acerca de un tema en concreto, sino que expondré mis propias ideas sobre este podrido mundo en el que os ha tocado vivir, y del que tú también, quieras o no, formas parte. Hablaré de todo lo que me dé la gana, de temas que me podáis proponer, siempre que os dé la gana a vosotros, y de todo aquello que en un momento dado me cause cierta inquietud, rabia, desasosiego… y quiera dejar escrito en esta bitakora, donde tras cada entrada, intentaré afianzar el rumbo a seguir… pues dentro de esta bitakora se guarda vuestra brújula: yo. Tampoco dejaré de plasmar aquí aquello que me guste a mí. Y lo haré siempre usando el lenguaje de la calle, el lenguaje real de los humanos reales y de a pie. El de la gente de verdad que, aunque se exprese de manera soez, no tiene que repetir las cosas dos veces. ¿Por qué…?

Porque me sale de los güevos.

 

 

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