Brujos

Brujos

En esta nueva entrada de la bitakora, voy a hablar de los de Zalla. Mejor dicho, a tratar de explicar por qué a los de Zalla se les conoce como Brujos.

Se les ha conocido desde siempre a los de Zalla así, Brujos. Bueno, tal vez desde siempre sea mucho tiempo, pero sí que es cierto que se les conoce así desde muy atrás. Referirse a ellos de esta manera, ni ha sido un hecho aleatorio en el pasado, ni lo sigue siendo ahora. Ha sido este lugar, durante siglos, una zona muy unida a creencias un tanto… particulares. Al menos para vosotros, los humanos. Creencias que forman parte de su pasado. Y por todo el municipio es asumido, que uno de sus más ilustres paisanos, o al menos uno de los más queridos, sino el que más, fue Lucía de Aretxaga. Y creen que no solo es un personaje real (es más que probable que existiera en realidad), sino que también fue una bruja que acabó en la hoguera, gracias a la Santa Inquisición.

Imagen de leandrodecarvalhophotoMago, Hechicera, Magia, Brujería, Místico, Mujer, Bruja

Todavía hoy, se la recuerda en las fiestas al santo patrón del pueblo, San Miguel, donde si bien se venera al Arcángel, no queda Lucía en el olvido. Suele ser una joven del pueblo quien la representa, obviando que Lucía permanece latente en la memoria colectiva de los humanos de Zalla como una anciana.

San Miguel se muestra siempre como uno de los primeros y más fuertes defensores de la Iglesia (vosotros los humanos y vuestros ídolos… en fin…), y, por ello, se le representa vestido de soldado romano, y con una espada en la mano. Según la Iglesia fue quien derrotó al mismísimo Lucifer, por lo que suele aparecer en actitud amenazante y vencedora sobre el Demonio, con la espada en alto, o sobre un dragón que representa el mal. No deja de resultar paradójico, cómo en un lugar donde el patrón es, tal vez, el más grande guerrero que defendió la Iglesia en el pasado, y que sin embargo, se siga recordando con cariño a Lucía.

Hubo en Zalla Akelarres y hechos que hicieron llorar a Mari en el pasado (en Oreña, Aranguren) y también existían en el lugar las saludadoras (dadoras de salud, una especie de curanderas), por lo que unir la creencia humana a ciertas prácticas esotéricas, o no tanto, junto con el convencimiento generalizado de los habitantes de Zalla, de que allí han ocurrido cosas que mal se pueden afirmar de forma racional y humana, hace que explicar todo este proceso (por qué Lucía murió en la hoguera, cómo curaban las saludadoras, el Akelarre de Oreña) sea bastante arduo y largo, y como ya queda reflejado en Cultus (o por lo menos intento arrojar un poco de luz sobre el tema) no me extenderé más con este asunto.

Pero lo que debe de quedar claro, es que a los de Zalla, católicos o no, por lo expuesto anteriormente, se les conoce como Brujos, y si bien en el pasado se les nombraba así como una manera de referirse a ellos en una forma, quizá, ofensiva, hoy en día no se toma como  un mote despectivo porque sí. Se considera que viene de atrás por ciertas actividades que se desarrollaron allí en el pasado, y cuyos ecos nos han llegado hasta hoy: si es de Zalla, es Brujo. Fácil, simple, y esclarecedor.

 

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