El chiguito corito se escolinga por el arambol con la herrada en la mano

El chiguito corito se escolinga por el arambol con la herrada en la mano

Es posible que al leer esta frase pienses que está escrito en marciano, sumerio, sánscrito, una mezcla de portugués y arameo… o que tal vez, sea uno de esos nuevos idiomas que todos creamos cada vez que nos propasamos con el vino. Pues no. Nada más lejos de la realidad. Esta pequeña frase, una de las más elocuentes y maravillosas que existen, te habrá parecido, querido lector, poco menos que una broma sacada de Mano grande, mano pequeña, y que por lo tanto ha surgido de mi alocada imaginación. De nuevo, te equivocas.

A lo largo y ancho de un lugar multicultural por excelencia, España, no solo existen diversas costumbres y lenguas dentro de él, sino que también, formas diferentes de expresarse dentro de la lengua común para todos: el castellano. Si bien denominarlo castellano, a mí, me parece poco menos que erróneo, así es como se conoce a esta lengua universal. Si se denomina así por llevar el nombre del primer lugar donde se comenzó a hablar, en Castilla, bien haríamos en ser consecuentes con esta afirmación, y con la historia, y llamarlo riojano. Sé, que alguno no estará de acuerdo con esto. Ello no implica que no fuera la lengua de Castilla, que lo fue y lo es, y si fue la lengua de ese lugar, a nadie se le debe pasar por alto que la Castilla primigenia germinó en Burgos, y que su lengua pronto fue hablada por los habitantes de zonas cercanas, independientemente de si pertenecían al mismo reino, o no. Por ello, los tres lugares donde se comenzó a extender el castellano, fueron lo que hoy conocemos como las provincias de Burgos, Palencia y León, amén de la referida y olvidada Rioja, faltaría más, por favor.

Existen en esos lugares zonas donde el castellano ha evolucionado de diferente forma, y dando pie con ello a acepciones que si se oyen en otros lugares, que no sean los anteriormente referidos, nos hagan pensar en que le estamos pegando una patada a la RAE, de las que duelen. Otra vez, craso error. La RAE debería ceñirse a lo que es el lenguaje real de los habitantes de España, y no al revés, y creo, esta es una afirmación muy personal y puede que no guste a más de uno, que las palabras y vocablos con los que nuestros mayores se entendieron entre ellos durante muchos años, deben de ser tenidas en cuenta. No digo que formen parte del diccionario, pero sí, al menos, que se tenga en cuenta que existen tantas formas de hablar y entender el castellano, como formas de ver la vida en España. Y si en un sitio de ellos en concreto, en Palencia, lugar al que me refiero porque mi familia es de allí y por lo tanto lo que conozco, nuestros mayores se referían a ciertas cosas de una manera diferente… le pegaran o no una patada a la RAE, nuestros mayores tenían razón. Le pese a quien le pese. Nuestros mayores se entendían así, y fue y es, por ello, la manera correcta de expresarse entre ellos. Entre ellos… y entre quienes lo hemos mamado. ¿No? Yo creo que sí. Un ejemplo: en Andalucía, un lugar donde la gente de a pie, supuestamente, puede también pegar esas patadas de las que os hablo a la RAE, se entienden entre ellos con una forma de hablar un tanto… peculiar. Y no por ello deja de ser una forma perfectamente entendible. Al menos, para ellos. Y si un hombre dice algo como…:

—¡Quillo… zaca er zaco ar zó que ze zeque!

…nos puede hacer más o menos gracia a los que no somos andaluces, pero no por ello deja de ser la forma que tienen ellos de entenderse entre sí. A quien vayan dirigidas esas palabras, si es andaluz, sabrá que tiene que sacar el saco al sol para secarlo. Bienvenida la riqueza que esto supone entre los Pirineos y las Canarias.

Un buen ejemplo de ello pueden ser las muchas palabras que he utilizado a lo largo de las páginas de la novela, y que creo, que si no eres de Palencia, o no te dejas caer por allí de vez en cuando, te hayan resultado poco menos que una broma. Algunas suenan como tal, bromas, pero no por ello dejan de ser acepciones que significan algo en concreto. Y el mejor ejemplo que he podido plasmar aquí para que se entienda lo que quiero explicar, es la frase con la que abro esta entrada de la bitakora:

El chiguito corito se escolinga por el arambol con la herrada en la mano.

Tal vez todo lo que te acabo de explicar te haya sonado raro. Tal vez no. Pero la emigración que hubo en España durante las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX, acabó con millones de españoles teniendo que buscarse el pan en las grandes ciudades. La provincia de Palencia no se libró. Y cuando los palentinos se encuentran lejos de su tierra, se reconocen entre ellos pronunciando la dichosa frasecita de marras, que, vuelvo a repetir, es absolutamente genial. He dicho palentinos, no palencianos…

A ver… repite conmigo: pa… len… ti… nos.

Otra vez: pa… len… ti… nos.

¡Muy bien!

No es nada raro que un foráneo se encuentre de visita en uno de los numerosos y pequeños pueblos con apenas cincuenta habitantes, y son muchos estos, cincuenta, en la provincia de Palencia, y que tras dar un pequeño paseo por uno de esos pueblos, y haber tenido lo más parecido que ha podido a una conversación con algún nacido allí, se haya marchado a casa preguntando a alguien de confianza por todo lo que acaba de oír.

Ocurre… que quien ha crecido con ello… si oye cinco minutos hablar de esa manera… ya vuelve a hablar así él también.

Imaginemos pues, una conversación cualquiera entre una chica criada en uno de esos pueblos, y su novio o marido… y siendo este, foráneo:

  • ¿Qué han dicho tu tía y tu abuela…? No menterao de nada…
  • Que las dijon que por qué en el mercao compraron ratones y dos melonas. Ya ves… la lumia de la tendera las dijon a todas que estaban buenonas. ¡Será chorlita! ¡Arrea…! Vamos a ca mi tía… que también nos dijon que hace media hora que vinon mis primas y hay que darse prisa, que arrampan con too y no dejan na de comei y bebei.

Que una puerta rosne, que las vacas rebuncien, que nudren las gallinas, que te hagan un tuto para cenar, que te urle la espalda, que algo te se esculle por el cornijal, que te den una rodea para limpiarte, que haya andancio por el pueblo… o que alguien afirme, tal vez incluso por ese andancio que deja a too el mundo esgabanao, que las ha pasado más putas que el que cagón las trébedes, es lo más normal del mundo. Al menos, para los de Palencia. Y si no les entiendes cuando te cascan asín, no agüeres y atura bien, despabila y no me seas un mormeras, no vaya a ser que por zanguango y falto de hurmiento, te vareen y te chapucen en un arbañal. Por listo. Y si te me amurrias por ello, y reguñes por no sentirte ajuntado, como los chiguitos, con el tiempo dejarás de ser un simple moíno un tanto aberolado… y te me convertirás en un abultón. Todo, por calcatrévedes. Por no esculcar en la testa para entenderlos una pintina de ná. ¡Adobe!

Imagen de congerdesign

Por cierto…

yo todavía no he visto a ningún niño desnudo deslizarse por un pasamanos. Y menos aún con un cubo de metal en la mano.

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Libro Mano grande, mano pequeña

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