El despertar de Amalur

El despertar de Amalur

Hola de nuevo, humanos.

Veréis, me ha pasado una cosa muy curiosa.

Resulta que, en la festividad cristiana de Santa Águeda, el Tarttalo se ha quedado sorprendido de la cantidad de gente que fuera de Euskal Herria rinde culto a la figura de esta mártir cristiana. Lejos de pensar, mi brutote amigo, que solo se venerase su figura en Euskal Herria, le ha sorprendido que, el hecho de celebrar su día, siempre según la creencia cristiana, se lleve a cabo de muchas y variadas formas en más lugares de los que él mismo, podía imaginarse.

Son muchos los lugares a lo largo y ancho de la piel de toro donde se venera a la mártir… pero yo, el Basajaun, hoy, en la bitakora, os comentaré por qué, y cómo le expliqué a él, el comienzo de esta festividad en mi adorada Euskal Herria. Sus inicios. Y su indudable singularidad si la comparamos con el resto de lugares donde se le rinde culto.

Para empezar, debemos de entender y asimilar que la Iglesia ha procurado contar la historia según su conveniencia. Siempre. Una vez dejado este punto claro, viajaremos en el tiempo hasta la Catania (en Sicilia) del siglo III, y conoceremos la historia que la Iglesia nos ha transmitido con la mártir de protagonista.

Vivía en Catania una mujer, joven y hermosa: nuestra Águeda. No solo era lozana y guapa, sino que, además… estaba intacta. Sí: era virgen. Pues bien… si no lo habéis deducido ya, os lo comento yo… en esta época se hacía y deshacía lo que quisiese el Imperio Romano. Un Imperio dirigido, entonces, por Decio, un emperador que no cejó en el empeño que se ponía entonces en las persecuciones a los cristianos.

Quintiniano, un procónsul Romano destinado en Catania, quedó prendado de Águeda cuando la conoció. Como el poder de Roma le asistía, quiso hacer suya a la joven. La muchacha, sin embargo, le dio calabazas. Adujo la joven, que su virginidad sería para Jesucristo. El procónsul, echando humo por las orejas, mandó encerrar en una casa de rameras a la muchacha.

Curioso o no, la virginidad de Águeda se mantuvo intacta. ¿Cómo? A mí no me preguntéis. Os recuerdo que esta es la historia según la Iglesia.

El caso es que, Quintiniano, con un cabreo de aúpa, a cuenta de que Águeda aún era virgen, mandó torturarla: cortaron sus pechos y fue asada viva.

Cuenta la Iglesia que, mientras estuvo presa, tras haberle torturado los pechos, San Pedro se le apareció para curárselos.

También dicen, que tuvo la osadía y el valor de recriminar a Quintiniano, haciéndole ver que unos pechos como los que estaba torturando, eran los que le habían alimentado de pequeño.

También se dice que, al exhalar por última vez, lo hizo con un grito de alegría. Y que después de su muerte, los habitantes de Catania se libraron de que la lava de un volcán se llevase por delante a toda la población, tras pedírselo. Rezándola.

Cuenta la Iglesia también, que la mataron el día 5 de Febrero. Se suele representar a Águeda con los pechos en una bandeja, en una clara alusión de la tortura a la que fue sometida.

Es protectora de las mujeres, de los partos, se le pide por las enfermedades de las mujeres (sobre todo las ligadas a sus pechos), y es matrona de las enfermeras.

¿Cuentos? ¿Historias? ¿Realidad? ¿Mito? Eso, es cosa de cada uno. Yo seguiré con lo que esta entrada de la bitakora busca, y te contaré otra historia: la historia que le conté al Tarttalo.

Hace muchos años, muchísimos, más de los que puedo recordar, no existía el cristianismo. En esta época, milenios ha, en las tierras de lo que hoy es Euskal Herria también había deidades a las que se veneraba. Como en todos los lugares. ¿A quién rezaban? ¿A quién pedían que los protegiese? Pues a todo aquel ser que, para ellos, se situaba por encima de sus congéneres, dentro del marco de la Creación.

El Sol, la Luna, las Estrellas… podían considerar cualquier cosa como sus dioses. Por ello, no es descabellado pensar que, del mismo modo que los cristianos tienen la figura de Jesús y a Dios, estos pobres hombres y mujeres basaban sus creencias en aquello que les cuidase… pero de un modo más racional: la misma Tierra, el lugar donde moraban, era un ser para ellos. La Madre Tierra, Gaia para muchos de vosotros, Amalur para los habitantes de Euskal Herria, podía, y debía, cuidarlos y protegerlos. Un cuidado y una protección que debían de ser recíprocos.

Una pena que a muchos, hoy en día, os importe una mierda esto. En fin… seguimos…

Estos cultos, denominados paganos por la Iglesia, cuando quiso que sus ideas fueran las únicas, provenían del campo. Del paguis. De ahí viene su nombre: paganos. Un concepto, más que de sobra explicado en Aequitas Cultus, de modo que no me extenderé más con esto.

En aquella época, en tierras de Euskal Herria, existía la costumbre “pagana” de salir a cantar para celebrar el fin del invierno, y la consecuente llegada de la primavera. Lo hacían portando makilas que usaban para golpear el suelo mientras cantaban. La idea, lo que se buscaba golpeando con makilas el suelo mientras cantaban, era despertar a Amalur. Le anunciaban así, que los días empezaban a ser cada vez más largos, y las noches más cortas.

Esto, propiciaría que, pronto, sus campos comenzasen a rebosar. La llamada a Amalur con el golpeo en el suelo de las makilas y cantándola, le ayudaría a despertar antes, para que el ciclo de la naturaleza no se ralentizase.

Y ahora, viene lo bueno…

Milenios después, la Iglesia, como hizo innumerables veces, intentó asimilar las costumbres paganas adaptándolas a sus nuevas creencias. No buscaban más que captar seguidores. Conseguir adeptos, ante su infructuosa lucha, por hacer que las milenarias creencias quedasen en el olvido. ¿Cómo lo hicieron?

La mártir cristiana es uno de los mejores ejemplos:

Se utilizó la figura de Santa Águeda, la primera mártir mujer cristiana, con la finalidad de asumir para sí el hecho de que cuando al invierno le quedaba poco para terminarse, las gentes incultas, según ellos, seguían con la pagana costumbre de salir a celebrar la llegada de la primavera jubilosos, mientras despertaban a Amalur de su letargo.

Si el día 4 de Febrero sales a cantar a Santa Águeda…

… recordando a esta pobre mujer torturada hace siglos…

… y lo haces convencido de que es una festividad en honor a la primera mártir cristiana…

… me parece bien. Es cosa tuya.

Yo solo te explico por qué, si eres un habitante de Euskal Herria…

… cantas makila en mano golpeando la tierra cada 4 de Febrero.

 

Solo te explico por qué, inconscientemente…

lo que haces es despertar a Amalur.

 

Imágenes obtenidas de wikipedia, elnortedecastilla.es, infovaticana.com, hdnh.es, museobilbao.com, dastatu.es, elpais.com, elcorreo.com y pixabay.

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