El Toisón de Oro

El Toisón de Oro

Hola de nuevo, humanos.

Habida cuenta de los acontecimientos que han ocurrido hoy, la entrega por parte del jefe del estado a su hija del toisón de oro, yo, el Basajaun, me veo casi obligado a escribir esta entrada en la bitakora. En ella os explicaré que significa el collarcito de marras, por qué se lo ha regalado a su hija el soberano del país, y por qué a muchos de vosotros os parece mal que un padre regale algo así a su hija.

Para empezar… un poquito de historia…

Según la mitología griega, Jasón, junto con sus valerosos argonautas, viajó hasta oriente para hacerse con el vellocino de oro. Siempre según la mitología, lo encontró colgando de un árbol. El vellocino en sí, el vellón, la lana de un carnero, era de oro y había pertenecido a una res ovina que se supone era hijo del mismísimo Poseidón (ahí es ná). ¿Que Poseidón tuvo como hijo a un carnero? Cuando pienso en esto me acuerdo de un chiste que dice así:

– Mamá…

– Dime, cariño…

– Si papá es negro y tú eres blanca… ¿cómo es que yo soy medio chino?

– Ay, hijo… da gracias a que no ladres… ¡Qué noche! ¡Qué noche…!

En fin… dejemos estos hechos extraños y sigamos con lo que os estaba contando…

Siglos después, mis queridos humanos, surgió en Transilvania la que se conoció como la Orden del Dragón (si habéis leído Cultus sabréis de qué os estoy hablando). Esta orden de caballeros había jurado lealtad a Dios y había prometido la lucha sin cuartel contra el musulmán impío e invasor. Dentro de sus promesas se encontraba la liberación de la ciudad santa de Jerusalén.

Estos dos hechos históricos, en apariencia inconexos, y separados por siglos de historia, se encontraron no mucho después del surgimiento de la Orden del Dragón. Es más, esta orden de caballeros coexistió con otra de reciente creación: la Orden del Toisón de Oro.

Felipe III, duque de Borgoña, creó la orden en 1430 con la idea de reconquistar la ciudad santa de Cólquide, situada al oriente, como Jerusalén. Y del mismo modo que esta orden liberaría esta ciudad del yugo musulmán, para devolverla a la verdadera fe (todos los humanos del mundo estáis convencidos de que vuestras creencias son las correctas, y que el que está equivocado y no ore al verdadero dios es aquel que no piensa como vosotros), y debían de acometer una empresa harto complicada y yendo hacia oriente, como Jasón y los argonautas, el emblema de esta nueva orden se convirtió en un collar de oro del que pende la piel de un carnero de oro (el vellocino). Con el tiempo, la Iglesia católica se convirtió en salvaguarda de esta orden, y en salvaguarda de los que en aquella época dirigían los designios de media Europa: España. Y España, entonces, estaba dirigida por la dinastía de los Austrias, dinastía que pervivió hasta la muerte de Carlos II sin heredero (de nuevo, si habéis leído Cultus, sabréis de qué os estoy hablando). Tras la llegada de los Borbones al poder, la Iglesia se ocupó de arrimarse, como siempre a lo largo de su historia, al sol que más calentase, y apoyó que la orden del toisón de oro fuese algo ligado para siempre a la casa francesa de sangre azulada (se conoce que no es roja porque roja es la sangre de los pobres) y, por ende, algo ligado para siempre a la monarquía en España. Su nombre (toisón) viene del francés, y significa vellón.

Y del mismo modo que el Borbón al que todo le llena de orgullo y satisfacción se la regaló a su hijo, este último ha vuelto a hacer lo mismo para con su hija mayor. Una niña que, bien aleccionada, hizo incluso una graciosa reverencia al recibir tan insigne galardón, sin importar que haya hecho méritos para recibirlo más allá de ser capaz de comer sopa de verduras en una torre de tres platos. Galardón que le pertenece por derecho e historia al miembro de la casa real española que sea el futuro jefe del estado, con prioridad de un varón sobre una fémina. Y yo me pregunto… ¿será el toisón de oro un préstamo para esta niña, préstamo que deberá devolver cuando su madre tenga un varón… o es una señal que está enviando la casa real francesa afincada en España en la que, de manera muy refinada, hacen ver que no van a tener más hijos? Si es así… ¿cambiarán la Constitución para que esta niña pueda reinar en el futuro? ¡Coño, pues claro! La Carta Magna está para que nadie se la salte a la torera, y para ser modificada por los que puedan hacerlo, y punto.

Imagen obtenida de Wikipedia.

Toisón de Oro para una niña que no ha hecho méritos de nada (no por ello la estoy culpando pues una niña solo es una niña), el mismo día que a un elegido en las urnas en Barcelona no se le permite regresar a casa so pena de acabar en la cárcel. Con Constitución o sin ella de por medio, os mean en la cara y os dicen que está lloviendo.

Por cierto… ¿sabéis lo que cuesta el collarcito de los cojones?

Cincuenta mil (50.000) aurelios.

Con la falta que haría ese dinero para ayudar a gente que de verdad lo esté pasando mal.

Y mientras… a vuestros mayores les suben la pensión… ¿tres aurelios? ¿Cuatro?

Venga, vamos… ¡todos juntos!:

¡Yo soy español, español, español…!

¡Y el gobierno se me mea encima mogollón!

¡Tal vez, algún día, vea currar al Borbón…!

¡No seas iluso, lee la Constitución!

¡Yo soy español, español, español…!

¡Dame birra, dame jurgol, y no digo ni chitón!

¡Qué cabrón fue mi padre por no darme un toisón!

¡Y tú no digas nada o le bajan la pensión!

¡Yo soy español, español, español…!

   ¿Qué…? ¿No cantáis?

Tenéis lo que os merecéis.

Si te ha gustado, comparte:
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on LinkedIn

Entradas Relacionadas

No hay comentarios

You can post first response comment.

Deja un comentario

Por favor introduzca su nombre Por favor introduzca una dirección e-mail válido Por favor deje un mensaje.

Libro Mano grande, mano pequeña

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 6 suscriptores