Ignorantas e ignorantos

Ignorantas e ignorantos

Después de tres txakolís, le eché el ojo a un mentiroso. Mientras intentaba leer un poco, que no cultivar mi mente (cosa harto difícil con los artículos que se pueden ver en muchos mentirosos), cada dos por tres me sobresaltaban los gritos y los improperios varios de los reunidos allí. Normal: había jurgol por la tele. A pesar de ello intenté abstraerme del ruido, y me llamó la atención una pequeña frase escrita en una octavilla que, resulta, estaba encima de la barra del bar sirviendo de posavasos:

Carta de una profesora de un instituto público.

La octavilla estaba doblada, de modo que la cogí, la alisé un poco planchándola sobre el mostrador con la mano, y me puse a leer. Y ahora sí, conseguí abstraerme del ruido de fondo. El escrito, decía así:

 

Yo no soy víctima de la ley nacional de educación. Tengo sesenta años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia”, la O de “ojo” y la U de “uña”.

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas” un librito con poco más de cien páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. (¿Sería este?)

Eso sí, en “Semillitas” no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos los cuadernos.

En primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física.

Imagen obtenida de yofuiaegb.blogspot.com

En Sexto de Primaria, si en un examen tenía una falta del tipo “b en vez de v”, o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.

En Bachillerato estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.

Leí El Quijote y El Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…

(En este punto me dieron ganas de saber quién era esta profesora para regalarle Aequitas Cultus y Mano grande, mano pequeña)

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.

Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

Y… vamos con la gramática.

En castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir “existente”.

¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.

Así, al que preside se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente”, y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no “dirigenta”; “residente”, no “residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos les hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

(¡Toma ya! Solté una carcajada en el bar de esas que hacen que todo el mundo te mire como si estuvieses loco… je, je, je…)

Os propongo pasar el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).

Imagen obtenida de cuentamelobajito.com

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Alguno de los firmantes eran el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

Si este asunto no te da igual, pásalo por ahí, a ver si con suerte termina haciendo bien hasta en los ministerios.

Porque no es lo mismo ser “un cargo público”, que “una carga pública”.

 

No tengo ni repajolera idea de quién ha sido el autor o autora de este texto (no de esta texta). Pero vaya desde la bitakora un fuerte aplauso y aplausa del Basajaun. Utilizo el género y la génera, para que me se entienda vien…

…viendo como veo que la agricultura y sabidurencia de este país, deja mucho que desear dentro y fuera de la casa de los leones. Y ahora una pregunta… que yo pregunto: ¿por qué las verdaderas mentes despiertas y lúcidas de este país no se muestran más de lo que lo hacen, como ha hecho esta profesora de instituto? ¿Es que todo el mundo se conforma con el jurgol?

Pues sí, así es: tras terminar de leer la octavilla, con una sonrisa en la cara, me di la vuelta en la barra. Me quedé mirando al vacío, hasta que me di cuenta de que varios del bar me miraban con cara de pocos amigos. Uno de ellos me habló tras guardarse el móvil. Por supuesto, yo le contesté… pero me da en la nariz mi contestación no sirvió para nada:

  • ¡Eh, tú…! ¿Se puede saber de qué te ríes? ¿No ves que nos acaban de meter gol?
  • Y los que os meterán

 

La culpa, y el “culpo”, es vuestra. Estáis ansiosos por la inmediatez que os proporcionan a todas horas en las redes sociales y la caja tonta, donde jurgol, pornografía y chuminadas varias, os aletargan la sesera. Sois unos estúpidos. No os dais cuenta, pero los árboles os impiden ver el bosque. ¿No estáis de acuerdo? Te voy a pedir que vuelvas a mirar la chica de portada de esta entrada:

Guapa, ¿verdad? Sensual y provocadora hasta el éxtasis, ¿a que sí?

Me despido con un par de preguntas para que reflexionéis:

¿Qué esperabas encontrar en esta entrada?

¿Cuántos la habéis leído atraídos por la foto esta chica?

Tenéis lo que os merecéis.

 

 

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