La noche de las brujas

La noche de las brujas

En la noche del Solsticio de Verano, y desde hace más tiempo del que vuestra civilización pueda recordar, los hombres le habéis rendido culto a Ella. Hacéis una gran hoguera para venerarla, celebráis su día como si de una gran fiesta se tratara (lo es, ciertamente lo es), y pedís a Amalur que colme vuestras despensas para el resto del año.

Mari es dichosa cada vez que celebráis su día. Pero esta dicha, se vio ensombrecida en el pasado con actos que ponen en evidencia vuestra falta de humanidad, y vuestro lado más salvaje. Y cuando unos hombres en el pasado, amparados por la convicción de que, por sus bocas, se expresaba un tal Jesús de Nazaret, tacharon a todos los seguidores de Mari de impíos. Los acusaron de brujería, y muchos acabaron bañados en fuego.

Los hombres siempre habéis procurado acumular poder. Cuanto más, mejor. Y si para conseguir ese poder hay que quemar a otros en la hoguera, y así asegurar el poder que otorga el miedo, no os tembló el pulso en el pasado cuando se trataba de asegurar ese poder. Orondos hombres autoproclamados seguidores de dios, de vuestro dios, fortalecían su dominio sobre vosotros en base al miedo de acabar en las llamas. No estaban dispuestos a perder su posición de ninguna manera y la mejor forma que hallaron fue la imposición por la fuerza. O por el miedo. O por ambas a la vez.

Hoy en día, gracias a Mari, ya no se quema a la gente en la hoguera. Habéis cambiado las purificadoras llamas por otra clase de miedo. Ahora, el miedo que os inculcan se basa en no poder obtener un trabajo digno, que vuestros hijos puedan llegar a pasar necesidades, y que el banco o caja de ahorros de turno os deje en la puta calle, con la aquiescencia de los políticos que votáis en las urnas. Si os digo la verdad… no sé cuál de las dos formas de miedo es peor.

Si bien es cierto que, a nivel particular, ninguno merecéis pasar penalidades, y mucho menos vuestros hijos, a nivel colectivo es algo que os habéis ganado a pulso. Sois vosotros los que elegís en las urnas a quién os deba representar, y sois vosotros, los humanos, los seres más ignorantes y miedosos de la creación, los que permitís que os traten así. Y mientras no os rebeléis, mientras os parezca bien que vuestros representantes políticos roben dinero de todos, y aun así les seguís votando… no me queda más que deciros que sarna con gusto, no pica. Cuánto necesitáis aprender todavía.

Hoy en día os manejan a su antojo. Os graban en el cerebro que hay que actuar de tal o cual forma, y el miedo a perder vuestras pocas posesiones, o que vuestros hijos paguen por vuestra falta de sumisión al poder establecido, hace que traguéis sin dudar con una forma de vida que, muchas veces, no es vida. Y si no lo hacéis así, puede que acabéis debajo de un puente con vuestras familias. Hace siglos se actuaba igual desde las esferas del poder, y si bien también podían hacer que tu familia muriese de inanición, el miedo que os infligían se centraba en vuestras creencias en un más allá junto a dios. Y es de este miedo que se inculcaba a la gente hace siglos, de lo que de verdad quería hablaros en esta entrada de la bitakora, y no de lo ignorantes que sois hoy en día. Perdonad si me enrollo demasiado, pero me duele lo que os han hecho desde siempre… pero más me duele que creáis que no tenéis escapatoria. La tenéis: debéis de rebelaros. Debéis de rebelaros para que las ideas preestablecidas, sus ideas, no os nublen la realidad. Os explicaré como tergiversaron la percepción de las cosas en el pasado:

La víspera de San Juan, La Noche de Las Brujas, se ha enmarcado desde siempre en el día que se da el fenómeno conocido como Solsticio de Verano. Es el día más largo del año, y, por ende, le sigue la noche más corta. La Iglesia, temerosa de que su verdad fuera sepultada por las creencias anteriores de los hombres, hizo coincidir varios de esos días señalados con anterioridad, con días marcados por ella. De esta forma los hombres seguían festejando con algarabía las festividades, tal y como se había hecho desde siempre, pero con otro nombre. Y lo que buscaba la Iglesia: bajo otro culto. Por lo general, se les atribuían nombres de santos o mártires. Pero el día de la festividad de Mari, el día en el que los hombres y mujeres de Euskal Herria le pedían a Amalur que velase porque no faltase comida el resto del año, atacaba directamente las creencias de la Iglesia. Por ello, la denominaron como La Noche de Las Brujas.

Ya os expliqué con anterioridad lo que eran las sorginak, por lo que en ese concepto no me entretendré ahora. Pero sí en lo que nos ha llegado hasta hoy de aquellos hechos.

Una bruja suele ser representada siempre por una mujer sentada a horcajadas sobre una escoba (si no aparece a horcajadas, no está bien representada). Y montada sobre ella, vuela. Y si un ser malvado, según la Iglesia, es capaz incluso de volar, su maldad se aumenta hasta el infinito: volando puede llegar pronto a donde quiera que vaya para acometer sus fechorías.

Imagen de Mojpe

Estas mujeres, las sorginak, sí que volaban sí… pero de una manera bien diferente a como os lo han querido hacer tragar. Y sí, es cierto, muchas veces lo hacían ayudadas por una simple escoba. Pero no de la manera que os han contado.

¿Qué ocurría en realidad en la llamada Noche de Las Brujas? ¿Qué es lo que ha querido la Iglesia ocultar, de modo que ninguno de vosotros sepa lo que en realidad se cocía en esas reuniones multitudinarias de hombres y mujeres alrededor de una enorme hoguera? ¿Tan terribles eran sus rituales? ¿A qué se dedicaban cuando veneraban a Mari? ¿Qué pedían en verdad a Amalur? ¿Por qué, aun perseguidas por la Iglesia, se producían esas reuniones?

Demasiadas preguntas. Todas contestadas en Cultus.

Reubicada esta fiesta, por los hombres de dios, el día del Solsticio de Verano se celebra ahora siempre en la misma fecha: el 23 de Junio. La víspera de San Juan. Un santo para la Iglesia. Aun así, a mí, me produce regocijo ver cómo, a pesar del poder de la Iglesia, muchos celebráis el día de Mari como si de una gran fiesta se tratara, os vuelvo a repetir que lo es, y os importa una mierda que al día siguiente sea el día de un santo de la Iglesia. Y es que… cuando veis la hoguera arder, poco, por no decir nada, os importa si al día siguiente es una festividad marcada por la Iglesia. El fuego os atrapa, su magia os envuelve, y lo miráis como si fueseis unos niños.

Ese es el verdadero poder de Mari. Eso es lo que no ha podido eliminar la Iglesia. A pesar de que al ver la figura o el dibujo de una bruja volando en una escoba, tengáis la percepción de que es la Noche de Las Brujas.

Si leéis Cultus, vuestra percepción al ver ese dibujo cambiará para siempre. Y lo hará, porque explico con pelos y señales por qué algunas sorginak llevaban escobas a la fiesta junto a la hoguera.

Y sí, es verdad…volaban.

 

 

 

 

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