¿Qué es el Basajaun?

¿Qué es el Basajaun?

¿Qué es el Basajaun? Estoy seguro de que más de uno, y más de dos, os habéis hecho esta pregunta alguna vez.

El Basajaun, según vosotros, los humanos, es una criatura salvaje que vive en los montes de Euskal Herria. Un ser enorme y fabuloso al cual los hombres robaron los conocimientos necesarios para poder trabajar la tierra, la madera…

Un algo mitológico al que se le ha dado forma humana para poder comprenderlo mejor. Un semidios o una criatura fabulosa. Semejante a los hombres por caminar sobre dos patas y trabajar con las manos. Un ser al que se presupone gigantesco, temible y despiadado.

Pero también listo.

Y aunque los humanos me teméis, no dudáis en pedirme ayuda cuando os perdéis en el monte. O cuando un lobo acecha las ovejas de un rebaño. Mis buenos trozos de queso y pan he comido tras ayudaros en el pasado, en justo pago por mis servicios. Lo sigo haciendo. Y buenos tragos de vino o txakolí he tomado mientras me dabais las gracias a lo lejos, tras haberos ayudado. Aun sin verme. Mientras mirabais entre la espesura del bosque, mis dominios, y creíais ciegamente en mí, tras haberos devuelto una oveja perdida. Mientras pasabais en un momento de temerme, a adorarme.

Para que tratéis de comprender mejor lo que en realidad es el Basajaun, es decir, quién soy yo, y con la finalidad de plasmarlo de alguna manera, se me muestra como una criatura enorme, mitad hombre mitad primate salvaje, y se me ha asemejado a la figura del Yeti. Ambos vivimos escondidos en las montañas. Ambos somos seres enormes y temidos. A ambos se nos muestra con una gran mata de pelo que cubre todo nuestro cuerpo, para protegernos del frío.

Si nos atenemos a lo que muchas leyendas cuentan sobre mí, el Basajaun es salvaje, primitivo, y dotado de un poder extraordinario. No solo por el respeto y la admiración que se me puede profesar al morar en los bosques lejos de los demás hombres… sino también porque de mí bebió el hombre moderno todo lo necesario para subsistir. O muchas de esas cosas. Y se supone que lo hizo con tretas y engaños, mostrando así que el hombre moderno tal vez sea un poco más… enclenque, y menos… asalvajado. Pero también más listo. No estoy del todo de acuerdo, pero dejaré que creáis que es así.

Las leyendas y los mitos están bien, sobre todo cuando los utilizáis para intentar comprender algo. El problema surge cuando al comprenderlo, no lo hacéis del todo bien. Y según vosotros, como el Basajaun vive en el monte, escondido, y es una especie de primate enorme, y, además, listo… en muchos lugares se le teme. Me teméis.

No deberíais hacerlo. No deberíais temerme. Me explicaré.

Una vez, hace mucho tiempo, leí una teoría sobre el Basajaun. Una teoría humana. Fue hace tiempo y ya ni me acuerdo siquiera de dónde lo leí. No miento. Pero sí que me quedé con lo que intentaba mostrar, desde vuestro punto de vista: el origen del Basajaun.

Según esta teoría, si esta criatura es fuerte, más que los hombres, vive en el bosque alejado del contacto con los hombres, y aunque sin llegar al conocimiento de estos últimos nunca se le ha tenido por tonto, bien podría tratarse de un hombre primitivo.

Según las teorías sobre la evolución humana, y ateniéndonos al hecho de que durante un tiempo cohabitaron dos especies de humanos, no es ninguna locura pensar que el Basajaun (El Señor del Bosque, o sea, yo), bien podría ser el nombre que hace miles de años le dieron los hombres y mujeres de Euskal Herria a los Neandertales. ¿Quienes fueron estos hombres? Unos humanos primitivos muy fuertes y robustos, que ya poseían conocimientos sobre muchas cosas. Esta especie se extinguió. Solo quedó un hombre primitivo más pequeño y débil, pero más listo (Cro-Magnon). Unos hombres que bien podrían haber aprendido muchas de las cosas que sabían de sus más cercanos antepasados, con los cuales también coexistió. La evolución continuó, y como los hombres sois muy de ponderar lo vuestro, os autodenominasteis como hombre listo (o sabio), el Homo Sapiens.

Yo creo, más bien, que sois más parecidos a otro antepasado vuestro. ¿Cómo he llegado a esta conclusión? Pues… habida cuenta de que los hombres andáis siempre con el rabo más tieso que una estaca, buscando meterla donde sea. Y os considero, por ello, descendientes más bien del Homo Erectus. Pero en fin… no me hagáis mucho caso: son cosas mías. Mis apetitos y yo también traemos a Basandere por la calle de la amargura.

Todo esto, como teoría humana, está muy bien. Es más, a mí, desde vuestro punto de vista, me parece bastante creíble. No deberíais ver como algo descabellado que los hombres de Cro-Magnon se sentasen durante las noches alrededor del fuego. Y allí, reunidos, contasen historias maravillosas y terribles a la vez. No solo eran más listos que los Neandertales, sino que también está demostrado que sus cuerdas vocales estaban más evolucionadas. Esto, nos lleva a la conclusión de que se comunicaban más, y mejor, entre ellos, de lo que se creía.

Pero… pensadlo: ¿no es posible que, en esas historias, se mentase a un hombre salvaje que vivía coexistiendo con sus antepasados… y al que temían y admiraban por su fuerza? Los miedos y los temores del hombre se acentúan durante la noche, por lo que, con el transcurrir de los años, aquellas historias bien podrían haber dado paso a un ser terrible que habitaba en las montañas. Una criatura que no era como ellos, y por lo tanto, a la que temían.

Hay estudios que indican que el hombre actual posee información genética transmitida desde los Neandertales, por lo que en realidad, aunque sea de una forma minúscula, son vuestros antepasados. Tal vez de una manera no tan acusada como la información genética heredada del Hombre de Cro-Magnon, ni tan evidente a simple vista si nos atenemos a los apetitos sexuales desmesurados de algunos humanos (sois Homo Erectus, reconocerlo), pero real.

Por si esto fuera poco, se cree en la existencia del Basajaun, en mí, fuera de los montes de Euskal Herria, como uno de los moradores de las montañas, también fuertes y temidos, en la zona de Aragón. Es bastante lógico que esto ocurra, pues Navarra linda con Aragón, y comparten cordillera de montañas al norte. Y para redondearlo todo, el Basajaun no está solo. Y es cierto, no estoy solo: vivo escondido en el monte, sí, pero junto a Basandere. También fuerte y llena de pelo que la cubre, como a mí, pero se trata de una hembra. Mi compañera.

Todo esto debería de llevaros a una conclusión:

Si el Basajaun es un antepasado vuestro del cual se tomaron ciertos conocimientos, vive en Euskal Herria, y es una criatura salvaje y maravillosa a la vez (temida por los que no le comprenden y admirada por los que sí), y fuera del lugar también se cree en él o se sabe de su existencia… no sé, pero me da a mí, que cuando me nombráis, inconscientemente, sin daros cuenta… nombráis a un habitante de Euskal Herria. Unos hombres y mujeres salvajes y maravillosos a la vez. Que saben de la importancia de ser quienes son. Unos hombres y mujeres que beben de las enseñanzas de sus antepasados.

No temáis al Basajaun: vosotros mismos podéis ser el Basajaun.

Y sí… la evolución os privó de una mata de pelo que os cubra el cuerpo…

… pero, a cambio… sois más listos de lo que erais.

O eso creéis.

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