Stop Glefaran

Stop Glefaran

Los vecinos de Zalla y Güeñes, todos, pero más concretamente los de Arangoiti y Barretaguren, llevan años respirando mierda. Una mierda que todo lo invade, y que ha hecho que se unan en una plataforma que han dado en llamar Stop Glefaran. Una mierda que quieren que termine, y que viene de atrás. Tal vez… de demasiado atrás… Una mierda, tal vez… más oscura de lo que ellos mismos creen…

Entremos en materia:

Durante las décadas de los ´80 y los ´90, en Aranguren, la arteria principal del Valle del Salcedón, en apenas un kilómetro cuadrado se encontraba la mayor concentración industrial de toda la comarca de Enkarterri. Estas empresas, cimentaron la base de una economía a envidiar por el resto de poblaciones cercanas. Al amparo de las mismas, muchas familias humildes pudieron conseguir un sustento, basado en el hecho de que algún miembro, por lo general, el cabeza de dicha familia, trabajase en una de las fábricas a las que me refiero.

Coloquialmente hablando, los vecinos conocían estas empresas como La Papelera, Braso, Sacos y Sancel. Y, si bien es verdad que algunas se encontraban radicadas en terrenos que pertenecen al municipio de Güeñes, excepto Braso todo el mundo tomaba a dichas empresas como ubicadas en Aranguren. Una manera de referirse a ellas, aun sabiendo todo el mundo que no era así: unas estaban en terrenos del municipio de Zalla, y otras en Güeñes.

La descentralización de la industria llevada a cabo en Enkarterri, un plan tejido desde hace muchos años por las altas esferas de la sociedad y la política vizcaína, esas esferas que todo lo cubren con una ikurriña que creen que solo les pertenece a ellas, quiso fomentar una Enkarterri idílica a solo media hora del Gran Bilbao. Se buscaba, y se busca, hacer una comarca apetecible para vivir… pero convirtiéndola en un satélite, una especie de ciudad dormitorio, del Gran Bilbao.

No voy a pecar de hipócrita. Seguro que en el pasado han influido otros factores, más allá de convertir Enkarterri en un parque temático, para que esto se llevase a cabo. Pero nadie negará que, sea por unos factores, u otros, esta comarca ha pasado de tener en el Valle del Salcedón una enorme industria… a ser uno de los sitios más vilipendiados e ignorados por las altas esferas de la política vizcaína.

Si alguien no está de acuerdo con esta afirmación, que compruebe las cifras de paro, porcentuales, en los años ´80 y ´90… y que las compare con las actuales. Y que compare las cifras de paro en Enkarterri, con las del resto de Bizkaia. Seguramente, después de comparadas, se le caigan los cojones al suelo.

No existe una ikurriña lo bastante grande como para tapar tanta mierda.

Dichas empresas mencionadas anteriormente, conforme fueron pasando los años, o bien dejaron de estar ubicadas allí, (Braso es un buen ejemplo: se llevaron la producción a Polonia porque un polaco cobraba al mes unos trescientos aurelios de nómina), o bien tuvieron serios problemas para poder seguir con su labor (ya os hablé de esto en la entrada dedicada al grupo CEL). Al hilo de todo este despropósito, los trabajadores de Sacos también las pasaron putas para que la producción continuase… y La Papelera cerró.

Repito: nombro a estas empresas, tal y como se las conoce, coloquialmente hablando.

La Papelera, el mayor motor económico que tuvo nunca Aranguren, sin menospreciar otras empresas, y tras décadas dando de comer a muchos vecinos del pueblo, gente humilde, dejó a toda esta gente sin sustento. Pero… ¿cómo pudo ser que estas empresas centralizasen su producción en un sitio tan pequeño como Aranguren? Mira la siguiente imagen:

Así es: el papel con el que se limpió el culo toda España durante décadas, se hacía en Aranguren. Increíble o no, cierto. Tan real como la vida misma. Como podéis ver… Aranguren y la mierda, tienen una especie de historia de mierdamor eterno. Olía mal al hacerlo… y olía mal al usarlo. En fin…

Muchos foráneos se congratularon por el hecho de que, al haber finalizado su producción, ese olor tan insoportable que se había adueñado de Aranguren durante décadas, terminó en el mismo momento en que La Papelera cerró sus puertas.

Nadie se alegró de que muchos trabajadores se quedasen en la calle, pero las olas de espuma maloliente que se vertían al Salcedón (el Cadagua), terminaron. Tras el fin de estos vertidos, el fétido olor que había acompañado a Aranguren durante décadas, desapareció para siempre.

¿Qué se vertía al río? Los restos tras la producción en fábrica. ¿Qué era aquello que olía tan mal? Pues mierda. Simple y llanamente, mierda. Tal vez por ello, más de un chaval que se bañó entonces en el río, no se muera hasta que lo maten. ¿No? Si fue capaz de sobrevivir a unas aguas infectadas… de innumerables productos químicos que se propagaban como una pandemia… no se muere ni aunque se haga tres veces viejo. Os lo aseguro: sé de lo que hablo.

Esto, no es nada nuevo en la zona.

Por todos es sabido que, en el vertedero que hay a solo unos kilómetros, en el monte, se han visto operarios en el pasado vestidos como si de trabajadores de la NASA se tratase, o como si de agentes de lucha contra una guerra bacteriológica estuviésemos hablando. Forrados hasta las pestañas, como si estuviesen manipulando plutonio radioactivo.

¿Qué clase de mierda tiran en el vertedero? ¿De dónde viene, y qué es en realidad? La verdad, no sé si quiero saberlo…

Ligados estos hechos o no, el caso es que en el pasado ya se dejó oír por Aranguren, que, en hospitales del Gran Bilbao, había quien se preguntaba por qué los niveles de cáncer en la población de Enkarterri eran mayores que en el resto de Bizkaia. O, sin llegar a los extremos de esta maldita enfermedad, por qué la población de esta zona sufría más problemas respiratorios que el resto.

Ahí lo dejo. Allá cada uno con su conciencia. Vuelvo a repetir, que no hay una ikurriña lo suficientemente grande como para tapar tanta mierda.

Seguimos.

La Papelera, tras muchos problemas, pudo reabrir sus puertas. Llamada ahora Glefaran, se ha convertido en una fábrica de electricidad que basa su manera de producir, en base a la quema de biomasa. En su caldera se quema madera de los montes, preferentemente de los de los alrededores, y su combustión genera no solo la producción que demanda la empresa, sino que, también, puestos de trabajo y el lógico sustento para las familias con algún miembro trabajando allí.

Pero no es oro todo lo que reluce, humanos.

Como consecuencia de la quema de esta biomasa, se produce la lógica combustión. Dicha combustión genera riqueza… y también, como en el pasado hacía La Papelera, mierda.

La antigua Papelera vertía sus residuos al río; Glefaran vierte sus residuos al aire. Y los vecinos han comprobado cómo, a pesar del transcurso de los años, lo que antes era un insoportable olor se ha convertido en un denso humo que se esparce por toda la zona, y que deja una capa de grueso polvo negro que todo lo invade.

Vosotros, no sé… pero yo, si respiro polvo, me ahogo.

Lo que en principio comenzó como una molestia, mierda y suciedad por todos lados, está derivando en un ambiente que, por momentos, y tal y como aseveran miles de vecinos de Zalla y Güeñes, les genera malestar físico. Un polvo, un residuo, que se eleva al cielo desde la chimenea principal de Glefaran, que se deposita por todos lados (incluso dentro de sus casas)… y que, por supuesto, y esto que no tenga la desfachatez de negármelo nadie… acaba en sus pulmones.

Mira esto, a ver qué te parece, humano. No vaya a ser que pienses que me lo estoy inventando:

Los vecinos, hartos de toda esta puta comedia, comenzaron a protestar. Lo triste de todo, es que lo empezaron a hacer hace ya unos años… y a día de hoy, el día que publico esta entrada en la bitakora, el asunto sigue sin resolverse.

Por una vez, y yo, el Basajaun, me reitero en el “por una vez”, parece ser que los dirigentes políticos han aparcado sus diferencias ideológicas y se han unido al clamor del pueblo: los alcaldes de dichos municipios, ambos dos y por igual, el de Zalla y el de Güeñes, reclaman a las instituciones que tomen cartas en el asunto de una vez por todas, pues esto está empezando a ser ya una puta vergüenza. Esperemos que, tal y como se afirma en el siguiente vídeo, la cosa empiece a solucionarse:

Lo triste es, que se está retrasando demasiado. Por varios motivos:

La empresa, aduce, que los niveles de la calidad del aire que se respira en Arangoiti y Barretaguren, sin duda los dos lugares más castigados por esta mierda en suspensión, y sin menospreciar al resto, son los adecuados. O, al menos, están dentro de los valores que se exigen desde las instituciones. Si a esto sumamos la desidia con la que siempre se ha tratado cualquier tema referente a Enkarterri, dentro de lo que se refiere a Bizkaia, al menos institucionalmente, nos estaremos haciendo una idea del por qué de tan poca premura para solucionar esto de una vez.

Las poderosas instituciones hablan sobre el tema. La empresa, poderosa también, se pronuncia sobre este problema. Los vecinos, que son solo eso, vecinos, no solo lo hablan, sino que hacen protestas y su voz se ha elevado hasta llegar a salir en la caja tonta. En programas de ámbito territorial (eitb)…

… y nacional (Antena 3).

La antigua Papelera tenía un emblema: un elefante. Las instituciones a nivel de toda Bizkaia son poderosas. Imaginad que es también un elefante. Un elefante enfrentándose a otro. ¿Quién tiene razón aquí? ¿El elefante de la administración, o el elefante de la empresa? ¿O la tienen los vecinos, esos pobres diablos que ven desde abajo este despropósito? Pensad, que, en África, cuna de vuestra civilización… hace milenios que tienen un proverbio para estas situaciones. Sí. Para situaciones como las que se están viviendo en el Valle del Salcedón:

Cuando los elefantes luchan, es la hierba la que sufre.

Mi pregunta, una vez llegado a este punto, es:

¿Y si los elefantes no luchan… qué pasa con la hierba?

Pues que si, en vez de luchar, se pasean sobre ella cuanto les dé la gana… la hierba acaba pisoteada de igual modo.

Tal vez por ello, los vecinos, bajo la plataforma Stop Glefaran…

… se hayan unido en una causa común con dos frentes abiertos: uno contra la propia Glefaran y otro contra el Gobierno Vasco. Una defensa común por la salud de tod@s, y costeada de su propio bolsillo.

¿Queréis hacerles pupa de verdad…? Pensad bien a quién vais a votar en las próximas elecciones, panda de descerebrados. Enkarterri traga mierda, porque sus dirigentes quieren que siga tragando mierda. Porque si lo hace esta comarca, el resto se va de rositas.

Joder… es que… me ponéis de una mala hostia… que no os lo podéis ni imaginar…

Ovejas. Sois solo ovejas. Ovejas que protestan a los que van a volver a votar.

Señores de Glefaran, señores de las instituciones… dejen de comérsela mutuamente, y busquen soluciones para los vecinos: los únicos, en definitiva, que llevan tres años tragando mierda. Aunque ellos mismos se lo hayan buscado, al elegir a representantes institucionales que hacen de todo, menos representarles. Os tiran mierda encima, y os dicen que llueve. Y nunca mejor dicho.

Para ir concluyendo…

¿Alguien ha pensado en que, tal vez, se quiera solucionar esto a ojos vista de unas nuevas elecciones… y no antes? Tal vez esté aventurando demasiado, pero… ¿esto se solucionará, o se intentará solucionar, tal vez, repito, de cara a la primavera-verano de 2020? Lo comento, más que nada… porque en otoño de ese año se cumplen cuatro años de legislatura en el parlamento vasco… y, bueno… que creo que no hace falta ser muy listo para entender lo que quiero decir…

Se aceptan apuestas.

PD:

Me reitero: no hay ikurriña lo suficientemente grande como para tapar tanta mierda.

 

Imágenes obtenidas de eitb.eus, energias-renovables.com, zallainfo.zalla.eus, guenesbizia.blogspot.es, y yofuiaegb.com.

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2 Comentarios

  • Quisiéramos realizar algunas puntualizaciones en relación al articulo que con el epígrafe de «STOP GLEFARAN» trata el tema que ocupa a la plataforma vecinal desde la que os escribimos, tal vez dentro de un planteamiento con mayores pretensiones que las nuestras propias..
    La primera es precisamente que nuestro nombre es Güeñes Bizia Plataforma, y que únicamente nos dedicamos a la defensa del derecho que los vecinos tienen a la salud, y para defendernos de la contaminación sufrida por parte de la empresa GLEFARAN.
    Otra sería la de expresar el estupor ante la afirmación del autor del texto en el pasaje en el cual se refiere a nosotros como «panda de descerebrados», «ovejas»; e incluso manifestando que le ponemos de «mala hostia». Sepa este autor que nosotros, al no conocerle, no seremos tan descerebrados para devolverle el calificativo, pero sí estamos en disposición de asegurar que él nos ha puesto de muy mala hostia a nosotros!
    El ejercicio de simplismo por el cual concluye que los vecinos tenemos la culpa de lo que nos pasa y poco más o menos lo venimos a merecer es de una lógica barata que no tiene en cuenta muchísimas otras variables que nos tememos serían motivo para otro largo debate que nos despistaría de lo que más nos interesa (no todos los vecinos votan lo mismo; ni son los vecinos los responsables de que algunos políticos les defrauden, incluso mientan; y un sinfín de otras razones …).
    Más allá de esta ligereza en los calificativos, nos interesan otras que se hubieran podido evitar acudiendo mejor a las fuentes y realizando las consultas de forma más conveniente.
    Independientemente de que se haya optado por un envoltorio en el que predominan las verdades; y Enkarterri sea desde hace muchísimo tiempo un valle de tercera categoría donde las barbaridades medioambientales, estrepitosas estrategias socioeconómicas, etc., tengan un coste político irrelevante; puesto que somos pocos (y por lo tanto también pocos votantes) y además quizá sea verdad que venimos de esa cultura de tragar y aceptar limosnas (más de una vez envenenadas); hay que estar en la piel del que «necesita» para juzgarlo, al menos de forma justa.
    Le dejamos al autor la última palabra y toda la catedra para que pontifique cuanto quiera sobre ese debate mayor del que nos salimos ya; sin disimular antes de despedirlo que podríamos compartirlo en un cierto porcentaje si se realizaran algunas matizaciones de las que también carece el artículo.
    Más nos preocupa las que le realizamos a continuación:
    Según los numerosos informes técnicos de los que disponemos el ámbito de afectación de la empresa GLEFARAN no se limita a los barrios de Arangoiti y Barretaguren, sino que afectarían al menos y de forma severa a toda la población a menos de dos kilómetros de distancia en la linea de vientos (todo el pueblo de Güeñes y el barrio Arangoiti de Zalla).
    Sobre todo cuando se citan actuaciones judiciales nos parece que es relevante no prescindir de las razones que las motivan. En este caso hay una vía penal abierta por presuntos delitos contra el medio ambiente y de prevaricación medioambiental; y otra por la vía de lo contencioso administrativo por estimar que la empresa no tiene las licencias legalmente concedidas (entre otras,…).
    Nos ha llamado mucho la atención que el autor afirme que los dos Alcaldes de las localidades implicadas por una vez se hayan unido y …
    Desde luego está escribiendo todo esto desde muy muy lejos. Aquí todos conocemos que las estrategias de ambos Ayuntamientos no han podido ser más dispares. Mientras que el consistorio de Zalla y esta plataforma coincidimos plenamente en la no existencia de «continuidad» entre la antigua PASTGUREN y la actual GLEFARAN, razón por la que se hubiera debido iniciar un nuevo procedimiento de petición de la AAI con todo lo que eso supone; el Alcalde de Güeñes ha sido y es parte del problema, ocultando informaciones, dejando de dar el preceptivo trámite a denuncias formalizadas por vecinos, y a través de una larga lista de inexplicables comportamientos que lleva tres años protagonizando.

    (Si se quiere disponer de la información que lo prueba y profundizar de forma más cierta en lo que ya es un escándalo de proporciones descomunales nos ponemos a la disposición del autor al que gustosamente atenderemos y facilitaremos cuanto precise).
    Acabar diciendo que estos descerebrados tenemos sobrada experiencia y también tolerancia en la convivencia con industria. Lo que ocurre es que jamás hemos padecido nada que se le pueda parecer a lo que está ocurriendo con GLEFARAN. Estaríamos igualmente encantados de comentar cuáles son los problemas por los que esta empresa contamina; aspecto que tampoco queda debidamente tratado en el artículo.
    Podemos respetarnos y ayudarnos, pero a veces las ovejas no son tan tontas como parecen y al lobo se le caen las pelotas cuando se enfadan. Tú eliges; nosotros necesitamos ayudas, y si no nos la muerden le extendemos la mano a todo el mundo!

    • Muchas gracias por vuestro comentario. Es tan fantástico, que merece que la contestación a dicho comentario se haga no aquí, si no en una nueva entrada de la bitakora.

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