Valle del Salcedón

Valle del Salcedón

   Voy a hablar en las próximas entradas de lugares y cosas que tienen que ver con el pequeño trabajo en el que me embarqué hace tanto tiempo ya. Y me ha parecido correcto que esta entrada, la primera en la que hablaré sobre lugares que aparecen en Cultus, empiece por el Valle del Salcedón: el lugar donde se producen la inmensa mayoría de los hechos que he tratado de rescatar del olvido. Uno de los lugares más extraños y desconocidos de Euskal Herria. Y como toda ella, muy bello también.

Imagen de tpsdave.Montana, Puesta De Sol, Anochecer, Cielo, Nubes

Existe un lugar en la comarca más occidental de Bizkaia, las Encartaciones (Enkarterri), al que hace siglos se le conocía como el Valle del Salcedón. Dicho valle hace referencia en su nombre al río que lo atraviesa, actualmente denominado río Cadagua, y que entonces se llamaba Salcedón.

Pues bien, dicho Valle del Salcedón estaba formado a su vez por dos concejos: Zalla y Güeñes. Dos lugares que hoy parece que solo les une el propio linde de ambos municipios, pero que en el pasado fue un mismo lugar. Es un lugar este valle, lógico por el terreno, un sitio muy accidentado orográficamente hablando, y dicho linde entre ambos municipios lo marca un regato que baja desde el monte hasta el río Salcedón. Permitidme que lo llame así, y no usando su nombre actual. Me parece más romántico, llamadme ñoño si queréis, a la par que real. Además, a Amalur y a Basandere también las gusta más así. Y a Mari.

Hoy en día parece que las diferencias entre los habitantes de ambos municipios son acusadas. No por nada grave, sino por una especie de orgullo propio entre los habitantes de cada lugar. El que es de Zalla se siente de Zalla por encima de todo, y el que es de Güeñes, se siente de Güeñes por encima de cualquier otra consideración. Lo que muchos ignoran es que en el pasado fue un mismo lugar, y que tienen en común más cosas de las que ellos mismos creen.

Como muestra de lo que les une, podría comentarse el hecho de compartir creencias en ciertas cosas… difíciles de explicar. Al menos, racionalmente. Al menos, para vosotros, los humanos. En Zalla es más acusado (no se les llama Brujos porque sí), y en Gueñes no parece ser algo tan latente, pero que también existe. El motivo de que ambos municipios estén, para mí, más unidos en ciertas creencias de lo que suponen, es lo que me llevó a plantearme la idea de comenzar a escribir Cultus, y espero que entendáis que no puedo resumir más de setecientas páginas en una entrada de la bitakora.

Lo que sí parecen tener más o menos claro los habitantes de Zalla y Gueñes, es el hecho de que comparten cosas. Aunque no les acabe de gustar eso de compartir algo. Y ya no me refiero a creencias esotéricas o paranormales, o a ver quién es más bruto y machote que el otro, sino a compartir más que lindes: Arangoiti.

Aranguren, el lugar más oriental de Zalla, el más pequeño y uno de los más poblados, posee en su extremo un barrio, Arangoiti, llamado La Peñorra hasta hace no tantos años, que es el que para muchos marca la linde con Güeñes. Y políticamente hablando, así es. Pero este mismo lugar, Arangoiti, llamado hace siglos Aranguti, y más tarde Arangoyti, no fue un lugar adscrito por decreto a uno de los dos municipios (recordad que en el pasado todo era el Valle del Salcedón), sino que se enmarcaba desde el antiguo puente amarillo, un puente que ya no existe y que comunicaba La Peñorra con la antigua estación del ferrocarril, continúa hasta traspasar el regato que hoy sirve de linde entre municipios, y sigue, pasando por Tejada (ya en Güeñes), hasta el lugar conocido hoy como Barretaguren. Sería hasta la iglesia de Santa María de Gueñes hasta donde llegaría, sin acabar de quedar claro si la propia iglesia pertenecería a Aranguti en el pasado. Yo creo que sí, y que a partir de la plaza de la propia iglesia, delimitada en la cara oeste por la carretera que sube hasta Galdames, sería el antiguo límite de Aranguti. No sería nada raro, pues los caminos y regatos marcaron desde siempre los límites de un sitio concreto, y la carretera que sube a Galdames, aunque en el pasado fuese un camino de cabras, siempre estuvo ahí. Esto último me lo confirmó el Tarttalo, quien más de una vez me ha dicho también, que subir o bajar de Galdames por ese camino, la actual carretera, hace que se llegue a marear de tantas curvas como hay. Dice que más que un camino, le parece una cuerda en un bolso. Este Tarttalo…

Sin entrar a valorar o no ciertas creencias paranormales, es este lugar, Aranguti, permitidme seguir con mi ñoñería romántica, lo que une, aunque no quieran, y secularmente, a Zalla y Güeñes. Al Valle del Salcedón.

 

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