Master & Commander

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A la sombra de un roble, y mientras contemplábamos a un pastor cuidar de sus ovejas, el Tarttalo comenzó a hablar como si no le diese importancia a lo que decía. Algo así como si estuviese contestando a alguien que le preguntase la hora. Una conversación, que yo, el Basajaun, como no podía ser de otra forma, debía de plasmar en la bitakora:

—¿Tú crees que tendrá estudios?

—¿Quién… el pastor?

—Claro, Basa… no van a ser las ovejas…

—Puede ser. No lo sé, pero puede ser…

—Bueno… aunque no los tenga… por lo menos tiene un trabajo. Un trabajo que le tiene que gustar, pues cada vez quedan menos pastores.

—Es posible, sí.

—A lo mejor estudió solo hasta acabar lo que los humanos llaman primaria… y tuvo que quedarse aquí a cuidar ovejas. ¿Cuánto puede tardar un humano en sacarse una carrera?

—No te entiendo.

—Sí, Basa… me refiero a que si un humano estudia hasta, por ejemplo, los dieciséis años… luego tiene que empezar a pensar en qué tipo de trabajo quiere. Eso, si también estudia hasta la universidad, ¿no?

—Sí… oye, ¿a qué viene esta conversación?

—Verás… es que… he leído por ahí… que hay varios peces gordos de la política que presumen… de tener unas titulaciones universitarias que, en realidad… no tienen. Lo llaman Máster. Eso del Master & Commander, el del Máster y su comandante… ya sabes…

—¡Master & Commander! ¡Ja, ja, ja…! ¡Muy bueno, Tartti… ! Pero… ¿a quién te refieres?

—¡Vamos, Basa…! ¡No me toques los cojones!

—Je, je, je… ya sé por dónde vienen los tiros… no te cabrees, Tartti…

—No lo entiendo. ¿Me lo puedes explicar?

—Verás, Tartti… desde que el hombre es hombre, eso de agachar el lomo se ha ido convirtiendo en un vicio que tiende a desaparecer. Y muchos, por lo visto, quieren presumir de tener ciertos conocimientos que en realidad no tienen, con el único fin de poder decirles a los demás algo así como… ¡mira lo que he conseguido con mi esfuerzo! ¡Y tú nada! ¡Pringao!

—Pero les han pillado, ¿no?

—Sí. Se escudan en ciertas leyes que se supone que los protegen de ser investigados. Pero al final, también van a caer con todo el equipo.

—Así mismo, entiendo que haya humanos que no hayan podido estudiar. Eso lo entiendo. Mira el pastor… a lo mejor no pudo elegir y ha tenido que apechugar con un trabajo que no es de su agrado… aunque le gusten las ovejas y el campo. Lo que no acabo de asimilar es… que algunos quieran hacerse de notar por encima de los demás así…

—Porque son unos zánganos, Tartti. Y, del mismo modo, los herederos de unas maneras de hacer las cosas un tanto rancias y retrógradas. Por consiguiente, creen que todo el monte es orégano. ¿O tú te crees que haya quien ha tardado años en sacar algún semestre de una carrera…

… y desde que se empezó a codear con ciertas élites políticas haya sacado los años que le quedaban en unos meses?

—Entonces… ¿qué es lo que buscan con eso? A lo mejor…

—Muy fácil: no acabar como nuestro buen amigo el pastor. Te lo repito: eso de agachar el lomo, a muchos, les provoca urticaria cerebral. También dolores en sitios del cuerpo que no sabían que tenían.

—¡Pues vaya una gentuza!

—Gentuza no, Tartti. Lo que ocurre es que son más vagos que la chaqueta de un guardia. Y comer, de todos modos, tienen que comes tres veces al día, como los demás.

—Hummm ¿has dicho comida…? Te invito a merendar.

—Eso está hecho.

Finalmente, nos fuimos a su cueva a merendar. No obstante, le pedí que no me preguntara más sobre el tema. Porque a mí, al igual que les pasa a estos trabajadores natos, a estos ejemplos de cómo se deben hacer las cosas, también me producen, de la misma manera, urticaria cerebral.

Es decir, lo que los humanos llamáis, comúnmente… mala hostia.

 

Imágenes obtenidas de prnoticias.comtwitter.comeldiario.es

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