Hay una lumbre en Asturias…

Hay una lumbre en Asturias…

   “Hay una lumbre en Asturias que calienta España entera, y es que allí se ha levantado, toda la cuenca minera, toda la cuenca minera. Ale asturianos que están nuestros destinos, en vuestras manos. Empezaron los mineros y los obreros fabriles, si siguen los campesinos, seremos cientos de miles, seremos cientos de miles. Bravos mineros, siguen vuestro camino los compañeros…”

(Estrofa de la canción “Hay una lumbre en Asturias”, de Chicho Sánchez Ferlosio) Foto y estrofa obtenidas de clasecontraclase.org

 

Pregunta: ¿qué puede cambiar si algo no nos gusta?

Respuesta: todo.

Si fuerais conscientes del verdadero poder que tenéis… podríais hacer lo que os diese la gana. Y ese poder, creedme, lo tenéis. ¿Qué no…? Os lo mostraré en la bitakora. Mirad, de nuevo, la fotografía que abre esta entrada:

Estos son mineros asturianos. Hombres duros de verdad. De verdad, y no como esos que hoy se quejan de pasar ocho horitas sentados ante una pantallita y les duele el mundo por ello. Vuelve a mirar la fotografía. ¿Lo has hecho? ¿La has vuelto a mirar? Te voy a poner otra.

Manifestación durante la huelga minera de 1962. Imagen obtenida de antoniocdelaserna.worldpress.com

¿Te has quedado bien con lo que has visto en esas fotos? ¿Seguro? Yo creo que no. Te voy a decir lo que hay en esas fotos y que tú, mi ignorante humano, no has sabido ver: estos señores paralizaron el país.

Con la intención de mejorar su situación laboral, se conjuraron y no volvieron a bajar a la mina hasta que sus condiciones fuesen satisfechas. Permitidme daros un pequeño dato: cuando lo hicieron, en 1962, Franco estaba al frente del estado. Un dictador. Un fascista. Un hombre que firmaba sentencias de muerte mientras tomaba chocolate con churros.

No fue la primera huelga en dictadura. Los primeros que tuvieron los arrestos necesarios para enfrentarse al poder establecido, fueron los obreros de Bilbao, en 1947. Hay que tenerlos muy bien puestos para enfrentarse a un Régimen apenas instaurado.

Noticias en los periódicos. Huelga de obreros en Bilbao, 1947. Imagen obtenida de lasoga.org

Volvamos a los asturianos. Franco no estaba dispuesto a que unos cuantos mineros de mierda le toreasen, de modo que dio la orden de que les hiciesen entrar en razón por las malas. Palos y más palos… y los mineros, inamovibles.

Represión durante la huelga minera de 1962. Imagen obtenida de elblogdeacebedo.blogspot.com

Más hostias.

Y los mineros, en su sitio. Sin ceder. Y con ellos, muchos más.

¿Queréis carbón…? ¡Bajad vosotros a la mina, cabrones!

Imagen obtenida de unonueveocho.es

Oficialmente, se optó por despedir a muchos mineros, otros fueron enviados lejos de Asturias, y se dio una especie de represión silenciosa, nombre con el que ha llegado esta huelga hasta nuestros días, alarmado como estaba el estado ante la repercusión nacional e internacional que tuvo esa huelga.

Mundo obrero. Imagen obtenida de escomberoides.blogspot.com

¿Sabéis lo que pasó? Que a pesar de muchas más hostias, y como los mineros tuvieron lo que se supone que tiene un hombre bajo el badajo, Franco acabó bajándose los pantalones: los mineros consiguieron mejorar sus condiciones laborales. Y no solo eso: la huelga tuvo tal repercusión, que animó a muchos intelectuales a dejar de estar callados y a protestar a partir de entonces y hasta la muerte de Franco, contra el Régimen.

Los hijos de aquella generación son los que en el sesenta y ocho del siglo pasado se las hicieron pasar moradas al poder establecido. ¿Cómo? Saliendo a la calle y no matando marcianos en una consola o viendo jurgol.

Manifestación en Bilbao por unas pensiones dignas. Imagen obtenida de eitb.eus

Los hijos de aquella generación son los que ahora protestan todas las semanas para pedir lo que es de justicia: unas pensiones dignas que, me vais a permitir recordaros, el día de mañana serán vuestro sustento. Los hijos de aquella generación que hizo hincar la rodilla a los que aplastaron un gobierno legítimo en España mediante un golpe de estado y una cruenta guerra civil (a la que siguió la represión más brutal que pueda ofreceros cualquier videojuego de mierda y que dejó millares de muertos en las cunetas de toda España), son los que han tenido que sustentar a sus hijos y nietos cuando la “desaceleración acelerada de la economía” se hizo patente, y dejó a millones de personas sin recursos y en la puta calle. Los hijos de aquella generación son los que pueden presumir de tener entre las piernas, cojones. Cojones de verdad. Hasta las mujeres. Y es que, los güevos, no son exclusividad de los varones.

Manifestación en Bilbao por unas pensiones dignas. Imagen obtenida de favi.es

Los hijos de aquella generación jugaban con una caja de cartón y un cordón de zapato,  hasta que las fuerzas les permitían hacer lo que fuese en casa. Los hijos de aquella generación saben lo que es trabajar, trabajar hasta doler, mientras que los nietos se lamentan de una ocasión marrada por un cristiano que juega al jurgol. Los hijos de aquella generación crecieron asumiendo que para sacar una familia adelante hay que echarle güevos, esté o no Franco en el poder. Los hijos de aquella generación saben que para conseguir algo no se puede quedar uno de brazos cruzados, porque el dinero no nace en las plantas, ni te lo acerca Dios a casa aunque reces con mucha convicción. Ellos lo saben bien. Los hijos de aquella generación saben lo que hay que hacer si se quiere que las cosas cambien…

… porque lo aprendieron de sus mayores.

Por eso, y al igual que sus padres, y al igual que hicieron ellos mismos en el sesenta y ocho (os recuerdo que, por entonces, Franco todavía pululaba por ahí, él y los grises), los hijos de aquella generación son los que hoy están saliendo a la calle todas las semanas a protestar y exigir lo que es de justicia: una pensión que permita vivir dignamente.

Os voy a proponer algo: comprad una pequeña libreta o dietario, y poned en ella todo aquello que no os guste, todo aquello que os haya parecido mal… y leedla antes de volver a ir a votar en las próximas elecciones.

¿Os imagináis que cuando convoquen las próximas, no vaya nadie a votar? O, mejor aun…

¿Os imagináis qué pasaría si… no fuese nadie a trabajar?

¿Os imagináis qué pasaría si, a pesar de necesitar el sueldo para poder subsistir, pediríais algo, lo que fuese, y os mantendríais en vuestro lugar hasta que lo que reclamaseis fuese satisfecho? ¿Cuánto puede aguantar un país si nadie va a trabajar de manera indefinida? ¿Qué gobierno puede luchar contra eso? ¿Cuánto aguantaría ese gobierno? ¿Aguantó el Régimen?

Os apuesto mil a uno a que no permiten que se llegue a tres días sin que nadie trabaje. Se bajarían los pantalones, como hizo Franco con los mineros. Como acaba de hacer el gobierno tras hacer saber a la población, por activa y por pasiva, que no hay dinero para las pensiones… y se han tenido que tragar sus propias palabras ante las continuadas protestas de los mayores. Pero… ¿no se supone que no había ni un real para los pensionistas? ¿Qué cojones ha cambiado en tan poco tiempo? ¿Cómo se ha pasado del “es imposible”, al ”os vamos a subir algo más las pensiones”?

Manifestación en Bilbao por unas pensiones dignas. Imagen obtenida de ecuadoretxea.blogspot.com

Has visto la foto, ¿verdad? La respuesta es fácil: la calle tiene la culpa. No existe un solo logro social que se haya conseguido quedándose uno en casa. Ni uno. Nadie suelta si tú no le aprietas más. Nadie.

Pero… ¿cómo apretar? De nuevo, es muy fácil:

¿Creéis que podréis subsistir un mes, sin ir solo tres días a trabajar?

Solo tres días. Esa es la diferencia entre poder conseguir todo aquello que queráis de verdad, o seguir como hasta ahora.

Pensadlo. Tres días tienen la culpa. Solo tres días. Solo hay una condición: tenéis que ser tod@s.

No sois mileuristas: sois unos putos acojonados de mierda. Aprended ahora vosotros de vuestros mayores. Ellos no son una acojonados de mierda: ellos saben lo que es echarle güevos a la vida.

¡Hala! ¡Ya está! ¡Ya lo dije! ¡Podéis seguir viendo jurgol!

Si te ha gustado, comparte:
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on LinkedIn
Linkedin

Entradas Relacionadas

No hay comentarios

You can post first response comment.

Deja un comentario

Por favor introduzca su nombre Por favor introduzca una dirección e-mail válido Por favor deje un mensaje.

Libro Mano grande, mano pequeña

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 11 suscriptores